sábado, 8 de julio de 2017

El ocio en Algeciras y la tienda Discos Grammy


Algeciras ya no es lo que era como hace unas cuantas décadas atrás, en cuanto a la calidad de sus productos y de su mercado de ocio. Es triste ver que ese nivel de ocio que disfrutamos antaño ha cambiado por completo la fisonomía de la ciudad, y que sus habitantes ni siquiera han hecho lo posible por mantenerlo vivo de forma constante. Y no me refiero a lo típicamente folclórico, de lo cual yo reniego por completo, porque nunca me he sentido identificado con ese tipo de expresiones culturales, propias de tiempos pretéritos. Me refiero sobre todo a los cines, el teatro, las tiendas de discos de toda la vida, librerías, los videoclubs y hasta incluso aquellos salones recreativos que han existido desde los años 70 hasta bien entrado el nuevo milenio (sobre este tema de las salas recreativas hablaré mejor en otro espacio). Todo eso forma parte ya de un pasado que, tristemente, no volverá, aunque algunos locales aún se resisten a desaparecer como hacen, a duras penas, la librería El Libro Técnico y Discos Grammy, valientes baluartes de lo que fue en otro tiempo el estado de ánimo de sus habitantes, conscientes del interés que existía por la cultura. De eso, apenas queda nada, salvo el recuerdo de algunos de aquellos locales, cerrados a cal y canto, abandonados o convertidos en solares; a excepción de los que acabo de mencionar, pues aún se mantienen a pesar de todo. Hablar de ocio en Algeciras hoy en dia es como querer hablar de una utopía, pues apenas hay ofertas para todos los públicos como las que hubo en décadas anteriores.

En otros tiempos, el esparcimiento era uno de los signos habituales de la vida de una ciudad, cuyos habitantes podían moverse y campar a sus anchas por sus calles y callejuelas en busca de tiendas donde comprar, pasear por sus pasillos llenos de novedades y oportunidades, o callejear y refugiarse a charlar con sus familiares y amigos en alguna tasca, pub o bar mientras se toman un refrigerio. Todo eso se ha reducido a unos cuantos locales de hostelería en la zona del centro y los centros comerciales en el extrarradio. Algeciras ya no es lo que era, y muchos lo saben. Pero, ¿qué hacen para poder cambiar esa triste imagen? Nada..., absolutamente nada. Uno se pasea por zonas donde antes había algo de vida comercial y solo quedan restos de negocios que jamás volverán a recuperarse. Da muchísima pena ver antiguos edificios, signos de un pasado floreciente, reducidos al más absoluto de los ostracismos.

Y aunque nos lo echen en cara desde otros puntos de la península, incluyendo el diario online 20.Minutos ya nos tildó de henchidos de desidia, hace diez años, por la carencia prácticamente absoluta de salas de cine, como las que citaré a continuación, esa misma dejadez de la que parece que nos sentimos "orgullosos" será nuestro "sanbenito" por siempre jamás, hasta que cambiemos nuestra mentalidad y abramos los ojos de una puñetera vez. Aun así, es como si nos resbalase todo y no nos sale del corazón revertir nuestra insalvable decadencia. Y me da hasta vergüenza haber nacido en esta adormecida ciudad, por no llamarla ciudad de zombies.

En fin... corramos un tupido velo y hablemos de ciertos detalles que conviene recordar a los presentes lectores del blog.

EL CINE Y EL TEATRO

La oferta cultural cinematográfica en los años 60, 70 y 80 la imprimían muchas veces en prospectos u hojillas de difusión gratuita ofreciendo la cartelera de cines, repartidos éstos por diferentes locales y quioscos del centro siempre bullicioso de gente casi a diario, y que con ellas después en casa decidíamos qué película podíamos ver en esa semana. Aquellos prospectos se iban renovando puntualmente cada dia o cada semana, en función de cómo iban evolucionando los tiempos, con nuevas ofertas en películas de rabiosa actualidad, o manteniendo otras según el nivel de popularidad de algunos títulos en concreto.


 
Aún sigo recordando sus nombres:

- Cine Delicias; un cine de verano y emplazado junto al Cine y a su vez Teatro Florida. El problema que tenía era que junto a ella había una vía de tren y no era de extrañar no enterarse de nada durante los minutos que transcurrían a cada paso de una locomotora con varios vagones. A pocos metros más adelante, subiendo la calle Agustín Bálsamo, estaba la estación municipal de trenes. La historia hizo que se le recuerde no solo por su fachada, sino por el buen ambiente que se vivía en él, pese a la inconvenciencia del sitio elegido por su cercanía junto a una estación de ferrocarriles.



- Cine Terraza. No hay apenas información sobre este local ubicado, creo recordar, dentro del área de la Bajadilla y fue otro cine de espacio abierto, ideal para las épocas estivales, salvo error (igual puedo confundir estos datos con los del cine España.) No tengo muchos recuerdos de aquel espacio, pero alguna vez fui allí con mis padres. Recuerdo al menos pensar que fue allí donde estrenaron "E.T. el extraterrestre" y lo viví como una gran experiencia.

- Cine Sevilla: otro cine de verano al descubierto haciendo esquina con la misma Avenida Blas Infante y la calle que le da nombre. A ella iba mucho con mis padres cuando era un crío. Desapareció una vez entrados los 80. Hoy en dia, no queda nada de aquel emblemático cine. En su lugar, se erigió desde la actual Plaza Neda hasta un complejo de viviendas.

- Cine Fuente Nueva. Fueron muy pocas las veces que fui a este cine ubicado cerca del área del Secano y casi al lado de la Bajadilla. Una película que sí recuerdo, junto con varios amigos, fue un thriller titulado "Los ojos de un extraño", estrenada en 1980. Me impactó cierta escena y la sigo recordando aún desde entonces. De hecho, en YouTube se puede ver la misma.

- Cine Lis: Sito en plena calle Sevilla, el cine Lis fue un referente del ocio en la ciudad durante 17 años. Abrió el 19 de marzo de 1980 con la proyección de la película El Lago Azul protagonizada, como algunos recordarán, por la bella Brooke Shields. Su aparición fue un boom ya que el local estaba equipado con una moderna infraestructura. Fue la primera de Algeciras con proyector de platos. La empresa Gómez Reyes fue la dueña de este cine. Su última proyección tuvo lugar el 13 de mayo de 1997, aquel día ofreció el filme Tesis, de Alejandro Amenábar. Posteriormente, y aunque no recuerdo cuál fue la verdadera causa, se ordenó su demolición, volviéndose a levantar un nuevo edificio, años después, manteniendo la esencia del antiguo, pero en sus instalaciones se ha abierto un local de hostelería y restaurante. Entre su variada oferta cinematográfica, había sitio para las películas fantásticas y de terror de serie B: "Re-sonator", "Viscosidad (The Incredible Melting Man)", "La casa del terror" o "The Blob (El terror no tiene forma)" eran algunas de las cintas que se podían ver en su amplia sala de butacas. No llegué a verlas. pero las recuerdo por la cartelería colocada en los expositores exteriores.

- Cine Mirador.

- Cine España. De estos cines, no tengo muchos recuerdos porque no llegué a estar en ellos, pero sé que existieron, tras investigar un poco por la red.

- Cine Almanzor: un clásico de la ciudad, cerrado en los 70 por una mala administración de su finca. Era muy frecuente ver colas de gente por entrar en su sala de butacas, según qué clase de películas.


 - Cine Avenida: Estaba situada en plena Avda. de las Fuerzas Armadas (entonces no se llamaba así). Este cine tuvo dos ubicaciones:
  1) La primera era un solar que quedaba entre el edificio de los militares y el edificio de la policía nacional, siendo la pantalla del cine la pared de la policía. En este cine también se celebraban, en temporadas cortas, combates de boxeo.
  2) La segunda ubicación del Cine Avenida fue en los bajos del Edificio Gallego que estaba en la misma avenida; este edificio estuvo parado en su construcción durante algún tiempo y los propietarios aprovecharon esta estructura para montar el cine en el patio interior del edificio, con una particularidad, que si llovía te podías refugiar en los bajos del edificio que circundaban todo el patio. Cuando se reiniciaron las obras, el cine desapareció, convirtiéndose su interior en lo que llegó a ser un bingo, pero por las pérdidas y falta de negocio se clausuró. Desde entonces y hasta hoy, no se ha vuelvo a abrir ese local para nada en absoluto ni hay visos de reconversión en otra clase de negocio.

- Multicines Magallanes: se abrieron a poco de empezar la década de los 80 y su oferta cinematográfica se repartía entre sus dos únicas salas. Recuerdo haber visto allí, por ejemplo, "El Gran Tiburón" (más tarde, Tiburón 3) con esas gafas estereoscópicas para los efectos tridimensionales de un filme algo pasable, entre otras ofertas del momento y hasta bien entrados los años 90. Con el cierre de los cines, y tras una larga temporada sin actividad, el local acabó convirtiéndose en un casino... Triste final.

 
- El espacio de los Multicines de Las Palomas. A este nuevo local fui en pocas ocasiones, pero dada la lejanía del mismo, lo hacía bien por mediación de otras personas o en autobús. Dada su número de salas, había para elegir, pero la gran distancia hizo que fueran pocas las ocasiones que asistí a ver alguna película, como por ejemploo "Star Wars I - La Amenaza Fantasma", una de la últimas películas que vi en un cine. La mala educación de unos cuantos gamberros hizo que no disfrutara de la misma al máximo.

- Cines Baluarte: Junto a la plazoleta abierta pocos meses atrás más sobre las dos plantas de aparcamiento del Parking Sur de Europa y sendas plantas para garajes privados, y que me pillaba justamente detrás de casa. Tenía dos salas, algo más pequeñas que las que había visto anteriormente en otros lugares y recuedo haber visto solamente una película. Probablemente, "Eraser" con Arnold Schwarzenegger. Sin embargo, y como otros cines que paulatinamente iban cerrando por falta de público, no duró mucho tiempo; algo más de un año para pasar a otras manos y ofertando otra clase de locales, desde un centro de estudios, hasta convertirse en la actualidad en una discoteca o sala de fiestas (la cual, dicho sea de paso, está planteando serios problemas a los vecinos residentes a su alrededor los fines de semana, salvo en verano que afortunadamente cierran.)

Ocasionalmente, el espacio abierto del Parque María Cristina ha sido objeto también para la ubicación de un pequeño cine de verano en sus instalaciones, sobre todo a finales de los 90. Y alguna vez se volvió a recuperar ese mismo espacio en épocas muy recientes. El año pasado, por cierto, el ayuntamiento quiso que el cine regresase de alguna forma, y lo hizo usando la misma plataforma de la playa del Rinconcillo para tal fin durante los meses de julio y agosto, emitiendo un dia a la semana una determinada película, tolerada para todos los públicos.



Y con el teatro pasaba lo mismo, el único que teníamos y aún seguimos manteniendo, pese a sus muchos avatares, era y es el Teatro Florida. Muchas veces, el cierre de esos cines fue, por desgracia, a causa de la mala gestión e incompetencia de sus respectivos alcaldes en los años en que estos locales fueron desapareciendo. Pero la principal razón de su desaparición también habría que encontrarla en las alternativas a los cines tradicionales como los canales temáticos de cine en casa, internet y los videoclubs, si bien éstos iban a desaparecer también con el paso de los años, "gracias" precisamente a las nuevas ofertas tecnológicas y plataformas digitales.



Yo no viví la época de esplendor de estos cines y por fotografías antiguas llegué a saber de la existencia del imponente Cinema Casino, a pocos metros del Cine Almanzor, en dirección hacia la antigua plaza de toros de La Perseverancia, donde mucho tiempo después se alzarían las varias etapas del centro comercial Plaza Andalucía. Todos y cada uno de ellos, salvo el Florida, fueron pasto del olvido y la indiferencia de sus habitantes y regidores municipales, con la llegada de internet, los videoclubs y posteriormente plataformas digitales de pago como las que conocemos hoy en dia. Aun hoy, es posible que el recuerdo sobre aquellos emblemáticos cines aún siga perdurando, pero con la nostalgia no vamos a revivirlos, a no ser que alguien sea consciente de que la carestía de esta clase de edificaciones dice mucho de nuestra "curiosísima" idiosincracia, unida a una falta de interés o desmotivación de sus ciudadanos por la cultura, ya no digo solamente cinematográfica, sino en general. Y no creo que achacar esa indiferencia por la cultura sea culpa de la crisis que vivimos, sino por esa terrible falta de educación cultural que se tenía que haber impuesto desde muchos años atrás como asignatura escolar e incentivarla entre nuestros niños, jóvenes y sobre todo adultos. 

No hemos hecho nada, en absoluto, y ahora intuyo que nos da absolutamente igual que no existan más cines dentro de Algeciras, conformándonos con la oferta de otras localidades y el Multicines Odeón en el polígono industrial y comercial de Palmones, a seis kilómetros saliendo de Algeciras. Un mal menor, pero todo un inconveniente para los que no tenemos vehículo propio, y peor aún cuando veo que ni siquiera hay líneas de autobuses que paren justamente frente a los locales de ese multicines o hagan su recorrido por todo ese parque comercial inundado de tiendas, locales de esparcimiento y comidas, hasta grandes almacenes de todo tipo: Leroy Merlín, Burger King, McDonald, Carrefour (antiguamente, Continente) y tantos otros. Y sí, algunos me dirán, "pero es que ahora tenemos Netflix, HBO, Movistar Total, Vodafone-ONO con buenas ofertas de videoclub y hasta YouTube para ver lo que queramos", pero no es lo mismo. Se ha perdido por completo la experiencia de vivir el cine en un cine de verdad. Y eso es lo triste.

COMPRAR DISCOS

Y cuando nos apetecía comprar música que escuchar en casa, en nuestros tocadiscos o equipos modulares con un juego de altavoces de buena potencia, entonces las opciones eran varias. Cuando ya tenía uso de razón y había dado el estirón por completo, en mi cambio de la adolescencia a la adultez, hasta ese momento, varios eran los sitios a los que me acercaba de forma ocasional y cuando me lo podía permitir con mi paga semanal, a comprar mis discos del momento: por aquella época, aún se podían encontrar vinilos en tiendas como Almacenes Mérida, Europrix, Discos Fillol, Sonovox y Pajupete; y hasta es posible que en la recordada tienda Martín Sevillano, en Calle Ancha, traían algunas novedades musicales, entre tanto electrodoméstico, aunque esa parte la recuerdo vagamente. Sin olvidarme, claro está, de las famosas Galerías Villanueva, que ocupaban varias plantas de todo un edificio de aspecto señorial y donde cabía casi de todo. En esa ubicación es donde reside actualmente la delegación de la Junta de Andalucía y varios locales adyacentes.


Cuando supimos en casa de la apertura de unos grandes almacenes llamado Continente, saliendo en carretera hacia el polígono industrial de Los Barrios, junto a Palmones, imaginé que en un lugar donde se podría comprar de todo, también podría haber un espacio dedicado a la música y los discos.

Empecé a frecuentar las tiendas más o menos en la época en la que mi interés por la música me la fueron traspasando mis hermanos con sus discos, influenciado sobre todo por algunos de los LPs que tenían. A veces, iba a estos lugares solo o con algunos amigos del colegio a ver los discos; en principio, los que no podíamos comprar, a veces por cuestionarnos si nos sería posible esperar una mejor ocasión para adquirir ese disco que estaba frente a nosotros con cierto aire de masoquismo. Si no lo habíamos comprado aún era sólo por circunstancias ajenas a nuestra voluntad, pero en algún otro momento y con mejor situación económica habría sido mío o de alguno de ellos.

Mucho más tarde, con la apertura de la primera etapa de la galería comercial Plaza de Andalucía, se instaló en su planta inferior, junto a otros locales comerciales, uno dedicado a la venta de discos y también había un buen material que curiosear, cosa que hacía muy de vez en cuando, viendo tanto vinilos, cassettes y CDs. Desgraciadamente, aquella tienda cerró al cabo de prácticamente un año. Otro local, abierto durante apenas año y medio, Disco Precio, y dedicado tanto a venta de novedades como compraventa de material de segunda mano, se estableció en la misma calle Pablo Mayayo, a mitad de la primera década del nuevo milenio, muy cerca de donde vivo. De nuevo, algo de suerte, viendo cómo se presentaba el panorama, pero cuando este local cerró, me entró por dentro una pena enorme. Había vinilos y CDs de diferentes estilos y géneros, mayormente a muy buen precio. De nuevo, me sobrevino la pesadumbre ante el cierre de un local al que tenía cierta estima, pero aún quedaba otra tienda, que aguantaba estoicamente el declive de este sector.

DISCOS GRAMMY, UN OASIS ENTRE TANTA MEDIOCRIDAD

Volvamos atrás; a mediados de los 80. En esa época, encontré un nuevo local que despertaba a un nuevo amanecer en esto de las tiendas de discos. Su nombre no podía ser otro que Discos Grammy, en plena Avenida Blas de Infante y casi enfrente del Parque María Cristina. Entonces eran dos las personas que lo regentaban y en ella se podía comprar desde complementos para equipos y sistemas de audio, hasta pósters de cine y, por supuesto, tanto ofertas descatalogadas como las novedades del mercado en los clásicos formatos de vinilo, cassette y CDs. Su apertura tuvo lugar allá por mediados de los 80.


Cuando otras tiendas cerraban, ésta era el único lugar en la ciudad a la que me acercaba ocasionalmente buscando novedades de mis grupos y artistas favoritos. Unas veces, adquiría un LP o una cinta audiocassette y otras el CD, si la ocasión lo permitía.

Es toda una superviviente en una ciudad como Algeciras en la que muchos locales de ocio mantenidos por una o varias personas apenas sobreviven en la actualidad. Es un reducto donde aún puede encontrarse novedades, y ocasionalmente, y a petición del cliente, solicitarlas por teléfono tan solo indicando al actual propietario lo que le interesa, tanto entradas como alguna novedad en CD o DVD. Sobrevive gracias a las ventas de entradas de eventos culturales, mayormente conciertos, que se celebran en la comarca, no solo Algeciras sino en otras localidades cercanas; y apenas ganan con las pinguas ventas de CDs físicos, cuando hoy en dia casi todo el mundo usa un iPod o reproductor musical digital en casa. Hoy en dia, casi todo lo que hay en esta tienda ha quedado relegado a un segundo plano de atención y solo los curiosos van buscando algo en particular, normalmente a un precio más rebajado de lo habitual. Por supuesto, las novedades del mercado mandan y mucho. También hay espacio para DVDs, videojuegos y cierta clase de memorabilia. Incluso un panel con cintas de cassette perdura en uno de sus pasillos.

Con la reencarnación en ventas de los discos de vinilo, éstos han vuelto al local, pero en pequeñas cantidades. Gracias a este resurgimiento, pude comprarme unos cuantos álbumes, pero no son los que van dentro de estas bolsas... Ésta es una foto de las que pude encontrar en la red, como muestra de su actual actividad.


Su actual dueño, Alfonso, pese a los problemas que le plantean la falta de ventas de lo que era en un principio el objetivo primigenio de Discos Grammy, le pone al mal tiempo buena cara y afronta, no con ciertas dudas razonables, el futuro de su local con muy buena filosofía. Ojalá tengamos Discos Grammy para rato, mientras dure. 

Una ciudad con más de 110.000 habitantes no se merece este vituperio por mi parte y ojalá les sirva de acicate para despertar de su más que demostrada muermez.

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