lunes, 12 de julio de 2010

Vergonzoso lo de ayer...

Un cero patatero al árbitro por no cortar el mal y sucio juego holandés a tiempo sacando tarjetas a diestro y siniestro, sobre todo a aquellos jugadores holandeses que se dedicaron más a provocar follones innecesarios a base de empujones, patadones a las espinillas o tobillos e incluso codazos. Pero lo peor fue ver la patada que Xavi Alonso recibe y casi le deja sin aliento por parte de Nigel de Jong, uno de los broncos y abroncantes jugadores de la camiseta naranja. Una simple tarjeta amarilla... cuando pudo haber sido expulsado de forma directa. Una vergüenza tanto para el árbitro por su falta de cojones como para el jugador, su equipo y su afición

Hay formas muy limpias de pelear por el esférico como hizo Alemania en la semifinal, partido precioso donde los haya, pero ayer el equipo holandés solo fue capaz de ofrecer su lado más salvaje con jugadas que el árbitro inglés debió de cortar de inmediato con varias expulsiones directas. Holanda se fue de vuelta a casa no solo con un canto en los dientes sino con una imagen penosa demostrada ayer con actitudes tan barriobajeras como ésta:



Y para vergüenza ajena, los disturbios en Barcelona por parte de unos pocos descerebrados sin otra cosa mejor que hacer más que reventar la celebración de la mayoría de los que sentían los colores de una selección que tras una larga sequía de 90 años puede por fin volar alto con su primera Copa del Mundo en sus brazos y soñar con repetir la gesta en el próximo Mundial en Brasil.

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