miércoles, 28 de octubre de 2009

¿Todos Los Santos o Halloween?


Como cada año, y ya van no sé cuántos, estamos notando nuevamente la presencia en televisión, pero también en algunos locales de nuestras ciudades, la invasión de la fiesta pagana por excelencia, Halloween. No contentos con manifestarse en los días previos a su "celebración" en aquellos sitios que no les importe caerse de un guindo, con tal de ganar unos cuantos cuartos (además de que estamos en crisis), nos restriegan literalmente por la cara las típicas figuras de las calabazas que ni mucho menos se parecen por su careto a la siempre recordada Ruperta del concurso televisivo "Un, Dos, Tres... responda otra vez" (cuánto lo echo de menos), sin olvidarnos de los inevitables demonios de nuestro subconsciente convertidos en monstruos de todo tipo: muertos recalcitrantes amigos del difunto Michael Jackson, calaberas de lo más guayaberas, brujas más feas y ordinarias que la Lola, murciélagos desterrados de la cueva de Batman, espíritus que aullan a la luna su desesperación de no haber cruzado el túnel y así hasta completar todo un conjunto de lo más "gore", simbólicamente hablando.

El año pasado por estas mismas fechas me explayé a gusto poniendo mucho énfasis en algo tan nuestro como las fiestas nacionales relacionadas con la festividad eclesiástica de Todos Los Santos del próximo domingo 1 de Noviembre.

¿Qué queréis que os diga? ¿Os tengo que recordar que sin el Halloween no somos nadie, unos míseros arroyos sin fuente, como decía Battiato en su "Fisiognómica"? Si queréis sentiros bien, no es necesario dirigiros al Señor si no sois creyentes, pero estaría de más pasar olímpicamente de lo pagano por su carácter eminentemente comercial. No hace falta pasar por caja para divertirse a costa de recordar a los muertos, pero tampoco es cuestión de plantearse desde un punto de vista metafísico o teocrático cuál es nuestra posición ante este dilema de a qué agarrarnos.

Unos prefieren las fiestas de siempre, y así lo veo yo desde la barrera y lo prefiero mayormente; y otros, pues sin pensárselo dos veces se apuntan a todo lo que suene a fiesta. Y el Halloween no es una excepción. A unos les unirá la fe y la creencia en lo divino y a otros lo puramente pagano y mundano.

Me parece de lo más normal, pero no tengo por qué sujetarme a uno o a otro bando. Ni la televisión ni nadie me tiene que convencer de nada; ni Su Santidad el Papa ni mucho menos una calabaza con mirada aviesa. Claro que hay veces que el propio Benedicto XVI me recuerda a cierto personaje de una película de terror...

Yo, por muchos motivos, no me vuelco ni en un sentido ni en otro; prefiero estar completamente al margen porque ante la vida es mejor vivir de una manera totalmente pragmática y conforme a la realidad, nunca por sentimientos absolutamente fingidos desde meras suposiciones sin fundamento.

Y es más... cada uno celebra lo que quiere y le apetece y cuando quiere si tiene motivos suficientes para ello, pero no porque lo que diga cualquier televisión.

1 comentario:

  1. Yo paso de este tipo de fiestas. Mucho correr el alcóhol y disfrazarse de muertos para qué... como siempre, la televisión queriendo imponer una moda porque sí, porque les va la "pela".

    Menos americanadas y más hablar de nuestras cosas, que las tenemos muy olvidadas.

    Saludos

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